La última vez que les escribí en conjunto fue para despedirme. El despedirme, sin duda y por fortuna, fue totalmente relativo, casi como un trámite gris e inaplicable. Luego, inaugurando una nueva época, recibí cantidad de correos personales en los que me expresaban su tristeza por ver frustrado un curso que fluía extraordinariamente. Me atrevo a decir que sólo los que estuvimos en esas aulas sabremos, un poco por intuición y otro poco por experiencia, que aquellos meses van a quedar en nuestras memorias para siempre. En el tiempo que siguió, he recibido diariamente el regalo de su amistad y cariño.
Compartimos, lo sé, una curiosidad mutua y honesta. Por mi parte, desde el primer día de clases estuve cómoda y entusiasta. Supe que la formación que recibían en esta escuela era diferente, que la convivencia en la que crecían también y que la naturaleza de sus deseos no la encontraría en institutos convencionales, como en los que yo me eduqué; temo estar generalizando por la emoción, es sólo que mis intereses personales, mis grandes obsesiones vertidas en el estudio del arte y las nuevas formas de su distribución y consumo, ante mis ojos se deslizaban a profundidad en sus reflexiones, complejizando y enriqueciendo las mías propias. Fue, con certeza, un aprendizaje de ida y vuelta, el que hasta hoy lamento no haber tenido la oportunidad de concluir.
Como profesora, aunque breve, esta ha sido mi mejor experiencia. Me enorgullece la solidez con la que, algunos de ustedes, decidieron hacer de mi metodología didáctica una práctica diaria. Saben que me refiero a Tumblr, a Internet y sus usos múltiples como un elemento a considerar en los procesos creativos, como una fuente incesante de información y el sazonador de muchos de nuestros pensamientos. De igual forma, agradezco a los que, sin estar familiarizados con el medio o sin algún interés por él, vencieron la dificultad y se arriesgaron a ficcionar lo aprendido, a indagar, a cuestionar, a entender su curiosidad como el mejor método de investigación y experimentación artística.
Estoy segura que muy pocos aquí sabrán que todo lo anterior sucedió. Pasó de prisa, pero a paso firme y fuerte. Tanto, que hoy están aquí, con los zapatos muy boleados para cerrar un ciclo que, por lo que me cuentan, ha sido la mar de divertido. Son jóvenes e inteligentes, creativos y curiosos: lo tienen todo para procurarse éxito y alegría, la mezcla que resulta de esto, es lo que hace sonar el reloj despertador cada mañana, es la alarma del deseo por devorar todo lo que viene, sea lo que sea que hayan decidió, hasta ahora, vivir.
He visto la nostalgia en ustedes los últimos días, he visto el afán con el que curan la galería de fotos en Facebook, álbumes de los años que están pasando. Los veo y me emociona porque están ahí bailando, haciendo música, escenificando, pintando; son ustedes creando y eso lo aplaudiré siempre. Están construyendo hoy sus recuerdos y tengo la sensación de no estar componiendo ninguna frase que exprese el orgullo que siento de formar parte de ellos.
Mil gracias por permitírmelo y mucho éxito.
Alva Lai Shin Castellón.



